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Al acercase otra temporada de incendios forestales, los trabajadores agrícolas del valle de Napa enfrentan riesgos no identificados por la exposición al humo.

GILBERTO en ES

Gilberto Perez, 63. Una compañía les dio a Gilberto y cuatro otros permiso y al final cinco de ellos durmieron en sus propios carros por nueve días, yendo cuando podían al Napa Valley College para bañarse. 

El humo, le parecía a Víctor, era inevitable.

En la noche quedaba impregnado en su ropa, su pelo, dentro de su nariz; durante el día, cuando el sol abrazaba su espalda en los viñedos, el humo lo embalsamaba.

Era el otoño de 2020, y las colinas del valle de Napa estaban visiblemente iluminadas por el incendio forestal conocido como Glass Fire, el segundo incendio forestal significativo en el valle esa temporada. Este incendio forestal, que se adentró mas en el condado, parecía más caótico y destructivo que el complejo de incendios forestales LNU, que todavía no estaban del todo contenidos.

Para los viticultores de la famosa región, una nueva capa de humo iniciaba un nuevo grupo de alarmas: traía consigo un riesgo significativo de daño o manchado por humo, un fenómeno en que ciertos componentes del humo se infiltran dentro de las uvas, esencialmente arruinándolas. Los viticultores tomaron decisiones difíciles, dejando franjas enteras de la cosecha de primera de ese año en los viñedos, lo que subsecuentemente devastó a muchos de los campesinos del valle de Napa, quienes perdieron mucho trabajo y salario debido a la prolongada amenaza del manchado por humo.

Para Víctor, de 36 años, que nos pidió que solo usáramos su primer nombre por cuestiones de privacidad, ese verano no le quedaba ninguna duda; cuando alguien le ofreciera trabajo lo aceptaría, con humo o sin humo.

“Y era feo, porque la gente trabajaba por la necesidad,” nos dijo. “Es que la gente buscaba una manera de llevar dinero a su casa, a pesar de las condiciones”

La presión por necesidad es una condición perpetua para los campesinos, dicen los expertos; condición que sin duda se ha exacerbado primero por la pandemia y después por los incendios forestales del 2020. La detección de casos positivos del coronavirus entre las cuadrillas de trabajadores agrícolas significaba que los trabajadores estaban dejando de trabajar constantemente en lo que les hacían pruebas para ver si ellos también tenían el virus, explicaron varios trabajadores. Los campesinos que resultaban positivos, o que se habían expuesto a casos positivos, tenían que quedarse en cuarentenas de 14 días, a veces más de una vez, y a veces sin paga alguna.

El acta federal de respuesta ante el coronavirus de Familias Primero (FFRCA por sus siglas en inglés), incluye una cláusula que obliga al empleador a ofrecer 80 horas de enfermedad con goce de sueldo o salario equivalente a dos semanas de trabajo para empleados de compañías con menos de 500 trabajadores (con algunas excepciones para compañías con menos de 50 empleados). Algunos de los campesinos, aunque eran elegibles para estos beneficios, no los recibieron, de acuerdo con Julia DeNatale, vicepresidente de impacto comunitario de la Fundación Comunitaria del Valle de Napa (NVFC por sus siglas en inglés) o al menos no recibieron los pagos a tiempo. NVCF proveyó fondos para dar $1,000 a esos trabajadores, que incluyeron a residentes del campo agrícola de River Ranch en St. Helena, de acuerdo con Julia.

“Gente que vive de quincena en quincena tal vez no iba a recibir salarios a tiempo para pagar la renta o pagar los prestamos para sus autos. Parte de nuestro trabajo, era cubrir esas brechas”, nos dijo Julia en una entrevista que le hicimos en diciembre de 2020. “Otra situación de la que estamos conscientes es que muchas veces los trabajadores indocumentados están preocupados por hacer cualquier cosa que arriesgue su estabilidad en el trabajo, así que muchos no se inclinan por ni siquiera preguntarles a quienes los contratan, ¿qué no es mi derecho recibir salario?”

Algunos de los campesinos que tuvieron que estar en cuarentena más de una vez, recibieron dos rondas de ayuda financiera, explicó DeNatale.

Gilberto Pérez, residente de 63 años del campo agrícola River Ranch, nos dijo que estaba agradecido por el apoyo de la fundación, pero los $1,000 que se suponía que cubrían dos semanas de trabajo, no era realmente lo que hubiera ganado si hubiera estado trabajando. Pérez pasó casi un mes en cuarentena a principios del verano después de haberse expuesto a casos del virus en dos ocasiones; él explicó que esta experiencia lo hizo muy cauteloso ante el virus.

En agosto, cuando River Ranch se consideró dentro de la zona de advertencia para una posible evacuación Gilberto ya tenía en mente la presión financiera. Aunque el centro estaba bajo zona de advertencia y no obligatoria por evacuar, los residentes fueron trasladados al colegio de Napa, que se había convertido en un albergue comunitario. Pérez escuchó que a algunos otros residentes del valle les estaban ofreciendo estadías en cuartos de hotel, pero él y sus compañeros del campo agrícola llegaron al albergue cuando muchos otros también estaban siendo evacuados y él pensó que los cuartos de hotel sería mejor que estuvieran disponibles para familias.

Sin embargo, tanto él como un pequeño grupo de compañeros de River Ranch estaban nerviosos de contraer el virus durante su estancia en el albergue. Hablaron con el administrador de River Ranch, quien les informó que podían volver al centro agrícola, de acuerdo con Vicente Villalvazo, de 39 años, uno de los residentes del lugar. Pero cuando trataron de entrar al campo la policía se los impidió.

El retén que encontraron los cinco residentes del campo agrícola al tratar de regresar al campo agrícola fue eventualmente instalado en otra localidad para permitir el acceso a propiedades que estaban bajo advertencia, de acuerdo con un funcionario del condado, añadiendo que a él no le quedaba claro que agencia legal había sido la responsable de fomentar y monitorear el bloqueo. Se debería de haber dado permiso a los residentes de River Ranch de volver al campo agrícola, añadiendo que dado que River Ranch no es una instalación en la que se custodia a los residentes, el condado no tiene ninguna responsabilidad de monitorear los movimientos de los residentes y él no podía confirmar si todos los residentes habían sido evacuados como resultado de las advertencias de evacuación.

Lo único que Pérez, Villalvazo y el resto del grupo sabían era que no podían regresar a River Ranch. Desesperados le preguntaron a otra compañía vitivinícola que no estaba en la zona de evacuación si se podían quedar en un lote de terracería donde esta compañía guarda maquinaria. La compañía les dio permiso y al final cinco de ellos durmieron en sus propios carros por nueve días, yendo cuando podían al albergue del colegio para bañarse.

“No podíamos hacer nada,” dijo uno de ellos. “Porque necesitamos trabajar.”

Salían a trabajar durante el día, volviendo al lote en sus carros en la noche. Dado que no tenían acceso ni siquiera a un cambio de ropa, de acuerdo con Villalvazo de 39 años, la ropa que tenían ya estaba extremadamente sucia. Algunos de plano fueron a comprar más ropa pues no tenían acceso a una lavadora, dijo Villalvazo.

Nos mostró algunas de las fotografías que tomó con su teléfono celular durante esos nueve días: en una de ellas Pérez aparecía con una camisa y pantalones de mezclilla cubiertos en algo que parecía hollín, recargado en un carro comiendo de una bolsa de papas.

“Era feo,” dijo Victor, quién no había sido uno de los hombres que optó por irse al lote a dormir en sus carros. “Muchas compañías, no se sentían responsables de traer a la gente así. Y decían, ¿buscas trabajo? Pues así era. Nunca decían, OK, mira, esto está feo, no trabajen hoy. Se les va a pagar hasta la mitad de esta semana para que tengan algo para darle de comer a su familia.”

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Investigadores saben que la exposición prolongada a ciertas partículas presentes en el humo de incendios forestales, particularmente la PM2.5, la partícula más pequeña y dañina de todas, aumenta la mortalidad y morbilidad, de acuerdo con Mary Prunicki, directora del centro de investigación de contaminación aérea y salud en Stanford “Sean N. Parker Center for Allergy & Asthma Research.” “Van a ser menos saludable y se van a morir más jóvenes,” dijo ella refiriéndose a los individuos que se exponen por periodos largos al humo de incendios forestales.

Qué tan afectada se verá la salud de un individuo dependerá de la cantidad de partículas a las que se hayan expuesto, dijo Prunicki, y todavía hay mucho que los investigadores no saben acerca de las implicaciones de la exposición a tanto humo, de acuerdo con Prunicki.

“No hay tantos estudios acerca de los efectos a largo plazo de la exposición al humo, especialmente del tipo que hubo el año pasado donde había como picos de exposición” explicó Prunicki, “no sabemos cuál será el efecto en la gente dentro de diez años.”

Hay “muy poca investigación” ‘-si es que hay algo- acerca de los efectos que tendrá el humo en los campesinos, dijo ella. Hablando en general, la exposición al humo de incendios forestales provoca incrementos en desordenes respiratorios y problemas cardiacos, dijo ella.

Las últimas dos temporadas de incendios forestales se han sobrelapado con la temporada de cosecha en el valle de Napa, que comienza a fines de agosto y dura a veces hasta finales de noviembre. El complejo de incendios forestales LNU del año pasado, que se consideró especialmente temprano en la época de incendios forestales, comenzó solamente un par de semanas después de la cosecha mientras que el incendio forestal Glass comenzó en el corazón de la cosecha. La cosecha de uvas es una tarea dependiente de tiempos exactos, ya que la madurez o niveles de azúcar en las uvas pueden cambiar significativamente en cuestión de horas. La mayor parte de los viticultores no se pueden dar el lujo a esperar a que pase el humo, de acuerdo con miembros de la industria. A menos que el humo sea peligrosamente malo, los viticultores y compañías administradoras de viñedos mandan a sus empleados a cosechar.

Es por esta razón que el condado de Napa expide pases agrícolas a las compañías vitivinícolas, lo que les permite a supervisores y sus cuadrillas pasar por retenes como los que Pérez y Villalvazos encontraron al tratar de regresar a River Ranch. El expedir pases agrícolas comenzó en 2017 después de que los incendios forestales ocurrieron después de la época de la cosecha, de acuerdo con la comisionada de agricultura del condado de Napa, Tracy Cleveland. Tanto los viticultores como los rancheros necesitan acceso a sus propiedades agrícolas, incluso si están bajo órdenes de evacuación. Siempre que Cal Fire y otras autoridades relevantes determinen que las condiciones no son catastróficas o volátiles, los pases agrícolas actúan como una especie de pasaporte ante retenes en zonas de evacuación.

“Lo que sucede cuando alguien llega a un retén establecido por representantes del Sheriff y tiene un pase, después de consultar con Cal Fire, le otorgamos acceso”, nos explicó John Robertson, Sheriff del Condado de Napa. “Le pedimos que deje su identificación en el retén, y le damos una hora o dos para ir a hacer lo que tenga que hacer y volver.”

Una vez que Cal Fire da autorización, son los empleadores quienes toman la decisión de dejar entrar o no a sus empleados independientemente de la calidad del aire. Cuando le preguntamos acerca de si el condado de Napa debiera de evaluar el estado de salud de los trabajadores que entran a zonas de evacuación – por ejemplo, determinando si han tenido acceso a mascarillas N95 y si han sido instruidos acerca de su uso- Cleveland contesto que es una pregunta “difícil” e “interesante”.

"Yo diría que eso es de la incumbencia de Cal OSHA. Ellos tienen inspectores que están en el campo. No sé con que frecuencia salen o que están específicamente haciendo, pero esa es una función de Cal OSHA," dijo Cleveland. "También sé que los viticultores son muy proactivos en esta región, y que se preocupan por el bienestar de sus empleados, así que es una consideración que ellos toman en cualquier ocasión que hay un desastre”.

Las regulaciones de Cal OSHA requieren que los empleadores distribuyan entre sus empleados respiradores N95 cuando la calidad del aire es 150 partes por millón o más. Aparte de ésta no existen otras regulaciones que traten específicamente con la salud de los empleados trabajando en zonas de evacuación, de acuerdo con Teresa Andrews, especialista en educación y divulgación del centro occidental para la salud y seguridad agrícola de la Universidad de California en Davis. No está claro si los inspectores entran a zonas de evacuación cuando están haciendo su trabajo.

En respuesta a una solicitud para comentar, un vocero de la agencia expresó que la agencia hace que se cumplan “los requerimientos de seguridad en el trabajo expresados en el Título 8,” que detalla regulaciones generales para la industria. Una de las regulaciones del Título 8 requiere que los empleadores deben “remover a todo el personal expuesto a un daño inmediato”. No hay referencia alguna en específico respecto a zonas de evacuación por incendios forestales. Las únicas cuatro notificaciones que expidió Cal OSHA a compañías que estaban trabajando en zonas de evacuación sucedieron en relación con el incendio forestal Kincade en el condado de Sonoma en 2019, de acuerdo con el vocero de la agencia. Este vocero confirmó que no se han expedido ningunas notificaciones en el condado de Napa.

Acostumbrarse al uso de mascarillas N95 puede tomar algo de tiempo, de acuerdo con Andrews, de U.C. Davis. El educar a los trabajadores acerca de porque es importante usar los respiradores N95 de manera adecuada es gran parte de los entrenamientos que ella hace para compañías agrícolas a lo largo de California, nos comentó Andrews.

“(Les explicamos que) los cubrebocas de tela no son adecuados para el uso durante incendios forestales… el material de esos cubrebocas permite que las partículas más pequeñas se infiltren, así que las personas respiran esas partículas incluso si están usando esos cubrebocas,” explicó Andrews. Los respiradores N95 deben de sellar apropiadamente alrededor de la boca y nariz de la persona utilizándolos y se les debe de dar a los trabajadores al menos dos cubrebocas al día si están realizando “trabajo intenso.”

A pesar de la existencia de regulaciones de Cal OSHA, se les ha permitido entrar “a muchos” de los trabajadores a zonas de evacuación utilizando “solamente paliacates,” de acuerdo con Robertson. Cuando le preguntamos si el departamento del Sheriff hace evaluaciones acerca del bienestar de los trabajadores o inspecciones similares antes de dejarlos pasar, él dijo “los viticultores no estaban haciendo marchar a los campesinos a los viñedos para que trabajaran”.

“Si tienes problemas respiratorios, si te sientes incomodo o sientes que no puedes trabajar por nosotros te puedes ir -aquí no tenemos labores forzadas” Roberston explicó. “Pertenecemos a una sociedad en donde si quieres alimentar a tu familia y pagar tu renta debes de trabajar, y esa es la presión que están recibiendo en lugar de solo quedarse sentados.”

Los trabajadores agrícolas enfrentan presiones adicionales debido a las regulaciones en cuanto al tiempo extra, dicen los residentes de River Ranch. Pérez, por ejemplo, hace trabajos de jardinería durante los fines de semana para compensar la pérdida de salarios desde que se implementó la ley 1066 de la Asamblea de California, que disminuyo el límite del tiempo de trabajo de 60 horas, existente antes de 2016, a 45 horas en 2021. Comenzando en enero de 2022, las regulaciones refrentes a tiempo extra para campesinos se asemejarán a otras industrias en el estado con un límite de 40 horas de trabajo.

“Antes, se trabajaba un volumen de horas - cincuenta y cinco,” explicó José Segura, de 55 años. Segura, quien vive en River Ranch y que trabajó durante los incendios forestales del año pasado nos dijo: “Dicen que el próximo año solamente van a ser cuarenta. Entonces, ¿quién piensa en nosotros?, ¿Quiénes están pensando los campesinos? Solamente rebajan las horas, pero no ponen un alto al alza del costo de vida.”

Philip Martin, profesor emérito de agricultura y economía de recursos de la Universidad de California nos explicó que es difícil identificar el efecto de una sola variable -tales como regulaciones respecto al tiempo extra o la pandemia- sobre el bienestar físico y financiero de un campesino. Sin embargo, el aumento en la frecuencia de incendios forestales severos es parte de una tendencia mayor y más peligrosa relacionada con el cambio climático, de acuerdo con Martin.

“Es probable que las condiciones de trabajo se hagan más difíciles para los campesinos, porqué el cambio climático se traduce en más calor y tendremos más incendios” dijo él. La naturaleza temporal del trabajo en los viñedos también deja a muchos trabajadores estacionales en una posición vulnerable, añadió Martin.

“Un funcionario que estuvo a cargo del departamento de desarrollo del empleo (EDD por sus siglas en inglés) una vez nos explicó: ¿Cuál es la mejor manera de ayudar a un campesino?, sacándolos de la agricultura,’” recordó Martin. “No hay otro sector en el que vas a recibir menor sueldo. Es una aseveración correcta. Si revisas los datos del EED...es en parte porque, aunque el pago por hora en la agricultura puede ser más de lo que pagan en lugares como en McDonald’s, en McDonald’s puede ser un trabajo que dura todo el año, mientras que la agricultura para estos trabajadores no lo es.”

La pandemia ha desviado los esfuerzos para crear una guía estandarizada para campesinos trabajando en zonas de evacuación, de acuerdo con Andrews, quien dice que hay un acuerdo general entre sus colegas, de que se necesitan implementar protecciones.

“Si hay fuego entre los campos, no es que solamente abandonarán los cultivos -incluso si pierden la cosecha, lo que harán es limpiar los campos,” dijo ella acerca de los viticultores. Los viticultores del valle de Napa “son los que están encabezando el movimiento” para proteger a los trabajadores, dijo Andrews, con la esperanza de estabilizar su mano de obra.

Víctor, el residente de River Ranch, dice que los incendios no han tenido aparentemente ningún efecto de largo plazo en su salud. Pero está preocupado que esto cambie a medida que avanza en edad.

“Yo no tengo problemas - el humo, no me afecta mucho ahorita,” dijo él. “Pero yo creo que llegas a una edad en que te afecta ya más, ¿verdad? Cuando eres un señor, ya te vienen las complicaciones. Todo está dañado. Pero ahorita, me siento bien. No sé en el futuro cuando yo esté más grande.”

You can reach Sarah Klearman at (707) 256-2213 or sklearman@napanews.com.

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Wine Industry Reporter

Wine industry reporter at the Napa Valley Register.

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